Al que tiene se le dará. Jueves III
«Busquen en el silencio de su corazón, la salvación de su alma; y aliméntenla con la oración…» (Mensaje 25 de mayo de 2007)
Evangelio Diario y Meditación
Oración al Espíritu Santo
Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén
Santo Evangelio
Evangelio según san Marcos 4, 21-25:
En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»
Meditación Patrística
Primer Punto: Después de la pregunta de los discípulos sobre la parábola y su explicación, añade justamente: «¿Por ventura se trae una luz…», etc. Lo que equivale a decir: He usado esta parábola, no para que quede oculta y sin ninguna manifestación, como debajo de un celemín o de una cama, sino para ser manifestada a los que son dignos de ello. La luz para nosotros es nuestra inteligencia, la cual aparece clara u oscura, según la cantidad de la luz. Si se descuidan, pues, las meditaciones que alimentan la luz y el recuerdo en que ella se enciende, bien pronto se extingue. (San Juan Crisóstomo)
Segundo Punto: la luz es la palabra de las tres semillas; el celemín o la cama, es el oído de los desobedientes; el candelero son los Apóstoles, a los cuales iluminó la palabra de Dios; y por esto dice: «Nada, pues hay secreto», etc. Lo que hay oculto y secreto es la parábola de la semilla; pero es en público cuando la explica el Señor. (San Jerónimo)
Tercer Punto: el Señor advierte aquí a sus discípulos que brillen por su vida y su trato, que es lo que significan las siguientes palabras: «Como la luz se pone para que luzca, así también mirarán todos vuestro modo de vivir; por lo tanto, esforzaos por observar buena vida y no os ocultéis en los rincones, sino sed como la luz que brilla, no debajo de la cama, sino puesta en el candelero». Y en verdad que es necesario poner esta luz sobre el candelero, esto es, sobre la altura de una vida consagrada a Dios, a fin de que su luz alcance a los demás. No debajo del celemín, es decir, de la gula, ni debajo de la cama, o del ocio, porque nadie que se entregue a la gula y al ocio, puede ser luz que luzca para todos.
Mensaje
“¡Queridos hijos! Oren conmigo al Espíritu Santo para que, en el camino de vuestra santidad, los conduzca en la búsqueda de la voluntad de Dios. Y ustedes que están lejos de la oración, conviértanse y busquen en el silencio de su corazón, la salvación de su alma; y aliméntenla con la oración. Yo los bendigo a cada uno con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado!” (Mensaje, 25 de mayo de 2007)
Coloquio
Aquel mismo amor que os hizo bajar del cielo para venir a buscar la oveja perdida, ha hecho que me sufrieseis tanto, y no me abandonaseis.
Jesús mío, ahora Vos me buscáis, y yo os busco también. Siento ya que vuestra gracia me asiste; me asiste con el dolor de mis pecados, que aborrezco sobre todo mal; me asiste con el grande deseo que tengo de amaros y daros gusto.
Si, mi Señor, os quiero amar y complacer cuanto pueda. Por una parte, me da verdadero temor mi fragilidad y debilidad, contraída por causa de mis pecados; pero por otra, es más grande la confianza que me da vuestra gracia, haciéndome esperar en vuestros méritos, y dándome grande ánimo para decir: Todo lo puedo en quién me conforta.
Comunión Espiritual
“Padre eterno, permitid que os ofrezca el Corazón de Jesucristo, vuestro Hijo muy amado, como se ofrece Él mismo, a Vos en sacrificio. Recibid esta ofrenda por mí, así como por todos los deseos, sentimientos, afectos y actos de este Sagrado Corazón. Todos son míos, pues Él se inmola por mí, y yo no quiero tener en adelante otros deseos que los suyos. Recibidlos para concederme por sus méritos todas las gracias que me son necesarias, sobre todo la gracia de la perseverancia final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y alabanza que ofrezco a vuestra Divina Majestad, pues por el Corazón de Jesús sois dignamente honrado y glorificado. Amén.” (De Santa Margarita María Alacoque)
