Consagración a la Virgen del Carmen con el Escapulario
Virgen del Carmen, llevamos tu santo Escapulario, signo de nuestra consagración a tu Corazón Inmaculado.
«¡Oh María, Reina y Madre del Carmelo! Vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y beneficios como he recibido de Dios a través de tus manos.
Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirle el tributo de mi humilde homenaje.
El santo escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de tu particular protección en luchas de cada día y constantemente me recuerdes el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.
De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.
¡Oh, Madre amabilísima! Sostenme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu escapulario por el eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los santos del Carmelo en el reino de tu Hijo». Amén
RITO IMPOSICIÓN ESCAPULARIO
El celebrante, delante de una imagen de la Virgen, exhorta a los que van a recibir el Escapulario, invitándoles a participar dignamente en la celebración.
V./ En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
R./ Amén.
V./ La gracia de nuestro Señor Jesucristo, nacido de Santa María Virgen, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, estén con todos ustedes.
R./ Y con tu espíritu.
El celebrante expone brevemente el significado de la bendición e imposición del Escapulario
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 12, 1-2.
Hermanos: Les exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar sus cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es el culto razonable. Y no se ajusten a este mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente, para que sepan discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios
PRECES
Sigue la oración común. Se proponen algunas intenciones a elegir las más adecuadas o añadir otras relacionadas con las peculiaridades de los fieles o de las circunstancias. El celebrante inicia diciendo:
V./ Roguemos a Dios, nuestro Padre, por intercesión de la Virgen María, diciendo:
R./ Te rogamos, óyenos. (o Te lo pedimos Señor)
- Para que quienes visten el Escapulario sean revestidos de Cristo con la gracia del Espíritu Santo, roguemos al Señor
- Para que quienes visten el Escapulario vivan su compromiso bautismal de revestirse de Cristo, roguemos al Señor.
- Para que quienes visten el Escapulario sean siempre miembros vivos de la Familia del Carmelo con sus oraciones, sacrificios y buenas obras, roguemos al Señor.
- Para que quienes visten el Escapulario sean continuación del amor de que Jesús profesaba a su Madre, roguemos al Señor
- Para que quienes visten el Escapulario se revistan de las virtudes de la Virgen Purísima, sepan escuchar la Palabra de Dios y vivirla cada día, roguemos al Señor.
- Para que quienes visten el Escapulario, por intercesión de María, sean iluminados en la contemplación, gozosos en la fraternidad y celosos en el servicio a los demás, roguemos al Señor.
- Para que quienes visten el Escapulario vivan de modo que entren a formar parte de la asamblea de los santos, con María, revestidos del vestido nupcial, roguemos al Señor.
ORACIÓN DE BENDICIÓN
El celebrante con las manos extendidas, dice:
V./ Padre Santo, que prefieres y aumentas la caridad, tú has querido que tu Unigénito Hijo Jesucristo se encarnara en el seno de la Virgen María por obra de Espíritu Santo; concede a este(a) hijo(a) tuyo(a) que recibe con devoción el Escapulario de la familia de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, la gracia de revestirse del Señor Jesús en todas las circunstancias de esta vida, y alcance así la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Consagración a la Virgen del Carmen
Virgen del Carmen, llevamos tu santo Escapulario, signo de nuestra consagración a tu Corazón Inmaculado. Nos exige una entrega sin reservas a tu persona, una dedicación generosa a tu servicio, fidelidad inquebrantable a tu amor y una solícita imitación de tus virtudes. Queremos vivir conforme al ideal carmelitano, en ti por ti, contigo y para ti.
Nuestra consagración se une a la de toda la familia carmelitana y acrecienta así su valor y su eficacia. Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, extiende tu escapulario, como manto de protección sobre la Iglesia y el mundo, sobre hombres y mujeres, jóvenes y niños, ancianos y enfermos, huérfanos y afligidos, marginados y abandonados.
Protege a los que son vulnerados en sus derechos, a los pecadores; los perseguidos y los hambrientos, a las víctimas de esta pandemia que asola a la humanidad. Que desaparezcan los odios, las guerras, los rencores, que se sanen las heridas y avancemos en una sociedad más justa y humana.
En tu corazón de madre colocamos a los que luchan por la paz y la justicia, a los comprometidos con el avance y la renovación de las sociedades, los que buscan la comunión y fraternidad universal, los que acompañan, consuelan, apoyan y trabajan por el bienestar de la humanidad.
Madre y Reina del Carmelo, Nos presentamos ante ti para que nos bendigas y protejas; contigo queremos recorrer los caminos del Evangelio para ser portadores de la Buena Nueva y sembradores de esperanza. Amén.
Letanías a Nuestra Señora del Carmen
Señor, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros.
Jesucristo, tened piedad de nosotros.
Jesucristo, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros.
Jesucristo, escuchadnos.
Jesucristo, oídnos.
Dios, Padre celestial,
Tened piedad de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo,
Tened piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
Tened piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Tened piedad de nosotros.
Santa María,
rogad por nosotros.
Nuestra Señora del Carmen, Reina del Cielo,
rogad por nosotros pecadores.
Nuestra Señora del Carmen, Vencedora de Satanás,
rogad por nosotros pecadores.
Nuestra Señora del Carmen, Hija de Dios Obedientísima,
rogad por nosotros pecadores.
Nuestra Señora del Carmen, Virgen de la pureza,
rogad por nos……
Nuestra Señora del Carmen, Esposa devotísima,
Nuestra Señora del Carmen, Madre tiernísima,
Nuestra Señora del Carmen, modelo perfecto de virtud,
Nuestra Señora del Carmen, ancla segura de esperanza,
Nuestra Señora del Carmen, refugio en la aflicción,
Nuestra Señora del Carmen, dispensadora de los dones de Dios,
Nuestra Señora del Carmen, fortaleza contra nuestros enemigos,
Nuestra Señora del Carmen, nuestra ayuda en el peligro,
Virgen del Carmen, camino hacia Jesús,
Nuestra Señora del Carmen, nuestra luz en la oscuridad,
Nuestra Señora del Carmen, nuestro consuelo en la hora de la muerte,
Nuestra Señora del Carmen, abogada de los pecadores más abandonados,
Por los que están endurecidos en el vicio,
acudimos a Vos con confianza, oh Nuestra Señora del Carmen.
Por los que ofenden a Vuestro Divino Hijo,
acudimos a Vos con…
Por los que descuidan la oración,
Por los que están en agonía,
Por los que demoran su conversión,
Por los que sufren en el Purgatorio,
Por aquellos que no Os conocen,
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
tened piedad de nosotros.
Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Nuestra Señora del Carmen, esperanza de los desesperados,
Interceded por nosotros ante Vuestro Divino Hijo.
Oración a Nuestra Señora del Carmen
(Monseñor Ramón Ángel Jara)
¡Oh Virgen Santísima del Carmen!. Llenos de la más tierna confianza como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado.
Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra Patria, ha sido señalaros a Vos por nuestra especial Abogada, Protectora y Reina. Por eso a Vos clamamos en todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la Divina Gracia, conservad puras nuestras almas; sois la Torre poderosa de David. defended el honor y la libertad de nuestra Nación; sois el refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y desvalidos; sois el auxilio de los cristianos, conservad nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus Obispos, sacerdotes y religiosos.
Desde el trono de vuestra gloria atended a nuestras súplicas, ¡oh Madre del Carmelo! Abrid vuestro manto y cubrid con él a esta República de Chile, de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa. Os pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; la paz y piedad para los matrimonios y familias; el santo temor de Dios para los maestros; la inocencia para los niños; y para la juventud, una cristiana educación.
Apartad de nuestras ciudades los terremotos incendios y epidemias; alejad de nuestros mares las tormentas, y dad la abundancia a nuestros campos y montañas.
Sed el escudo de nuestros guerreros, el faro de nuestros marinos y el amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protectora especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio.
¡Oídnos pues, Reina y Madre Clementísima! Y haced que viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y la práctica de un mismos amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta patria terrenal a la patria inmortal del cielo, en que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Amén.
GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN
(Se han rezado en Chile, desde antes de 1837, sobre todo los días Miércoles)
Pues la eterna Majestad,
Nos dio en Vos tanto consuelo,
Virgen Santa del Carmelo
Válganos vuestra piedad
Dios os salve, gran Señora,
A quien el cielo y la tierra
Por su gran reina venera,
Y reverencia, y honora;
Pues vuestro poder implora
De reina, nuestra humildad.
Virgen Santa del Carmelo
Válganos vuestra piedad
Dios os salve, Virgen Madre,
Tan tierna y tan amorosa,
Que siempre os ven cariñosa
Los hijos del primer padre;
Y pues vuestro pecho abre
Los tesoros de bondad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Eva y Adán, delincuentes
Se hicieron por el pecado,
Y como herencia han dejado
La muerte a sus descendientes;
Pero vos de los vivientes
Sois vida con propiedad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Sois del alma la dulzura
Que la embelesa y encanta,
Y sus potencias levanta
A admirar vuestra hermosura;
Para que nuestra amargura
Temple vuestra suavidad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Vos sois la Ester toda hermosa,
De vuestro pueblo esperanza
Que a librar por Vos alcanza
De la muerte rigurosa;
Y pues sois tan poderosa
Con la Augusta Majestad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Los hijos de Eva ocurrimos
Y en vuestro amparo esperamos,
En el destierro en que estamos,
Esa patria que perdimos
Que nos alcancéis pedimos
Nuestra amada libertad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
A Vos Madre, suspiramos,
Con gemidos y sollozos,
Porque no puede haber gozos
En el valle en que lloramos;
Y pues por vos esperamos
Consuelo en nuestra orfandad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
¡Oh Protectora divina!,
¡Oh consuelo celestial!,
¡Oh refugio universal!,
¡Oh belleza peregrina!,
Pues del alma medicina
Sois en toda enfermedad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
V.- Ruega por nosotros Madre de Dios del Carmelo
R.- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN A LA BEATÍSIMA
VIRGEN DEL MONTE CARMELO
¡Oh piadosísima Virgen! Vos, que nueve siglos antes de existir fuisteis vista en profecía por el siervo de Dios nuestro Padre San Elías, y venerada por sus hijos allá en el Carmelo… Vos, que en carne mortal os dignasteis visitarles y les dispensasteis celestiales consuelos… Vos, que vigiláis siempre por la virtuosa familia que tuvo por Superior a vuestro estimado hijo San Simón Stock, por Padres y reformadores a la Seráfica Virgen y mística Doctora Santa Teresa de Jesús y al esclarecido y extático San Juan de la Cruz, así como por una de sus dignísimas hijas a la ejemplar Esposa de Jesucristo Santa María Magdalena de Pazzis, vuestra devotísima sierva… Vos, que engalanasteis a dicha Orden con la estimable prenda del Santo Escapulario.., y, en fin, Vos, que de tantas maneras habéis demostrado vuestro cariñoso amor a los carmelitas y sus allegados, recibid benévola mi corazón ardiente de fervoroso entusiasmo hacia la más pura de las criaturas y la más candorosa de las madres. No permitáis, Señora, que el león rugiente asuste mi espíritu en el camino de la perfección, y haced que logre arribar a salvamento en la gloria, como lo habéis alcanzado de vuestro Divino Jesús para los que, invocándoos con fe e imitando vuestras virtudes, murieron píamente con vuestra enseña. Amén.
