De la Fuente: Una oración de gratitud, no de petición
Técnico español afirma: La Fe acompañó a España en su camino hacia la final del Mundial.
El entrenador confirmó que reza todos los días, pero aclaró que no le pide a Dios una victoria. Considera que sería injusto solicitar ayuda para España y no para el rival. Su oración consiste en agradecer un nuevo día, pedir salud y encontrar fuerzas para continuar luchando.
El entrenador habla de sus oraciones diarias y de sus devociones más íntimas.
Luis de la Fuente , seleccionador de España, da gracias a Dios mientras su equipo avanza a la final del Mundial. Antes de la semifinal contra Francia , el técnico habló abiertamente sobre su fe y cómo la practica en momentos de tanta presión. No mencionó supersticiones ni rituales de buena suerte, sino una relación diaria con Dios. Explicó a los periodistas que reza todos los días, independientemente del Mundial o del resultado que busque. Para él, la oración no es un amuleto para ganar partidos, sino un hábito de gratitud constante, arraigado mucho más allá del terreno de juego.
Una oración de gratitud, no de petición.
De la Fuente explicó que su relación con Dios comienza cada mañana, independientemente de los resultados deportivos. Da gracias a diario por el simple hecho de despertar con salud, dijo, describiendo cada nuevo día como una oportunidad para disfrutar de la vida. Reza, añadió, porque para él la oración se ha convertido en un hábito diario, no en una forma de obtener ayuda adicional de Dios. Sus palabras transmiten la imagen de una fe vivida como una constante, no como una herramienta ligada a las circunstancias del momento, ni siquiera a las de un Mundial.
El sentido de la justicia del entrenador español
Al ser preguntado sobre la posibilidad de pedir ayuda divina antes de un combate tan importante, De la Fuente demostró un gran sentido de la justicia. «Sería injusto pedirle ayuda a Dios y no a nuestro oponente », afirmó. Prefiere encomendar otras intenciones a Dios: su salud, ante todo, y la capacidad de seguir luchando para poder afrontar cualquier reto que la vida le presente. Se describió a sí mismo como un luchador dispuesto a superar cualquier prueba, siempre y cuando su salud se mantenga intacta.
Nacido en Haro en 1961, De la Fuente ganó dos Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa como jugador del Athletic Club. Después recorrió durante años los banquillos del fútbol formativo hasta conquistar las Eurocopas sub-19 y sub-21, la Liga de Naciones de 2023 y la Eurocopa de 2024 con la selección absoluta.

Su catolicismo nació dentro de una familia religiosa, pero fue asumido conscientemente después de un proceso personal de reflexión. De la Fuente decidió creer y vivir su fe sin convertirla en una imposición para quienes lo rodean. Para él, Dios representa paz, seguridad, calma y confianza, cuatro elementos que considera fundamentales para tomar decisiones bajo la presión permanente del fútbol profesional.
El seleccionador es devoto de la Virgen de la Vega, patrona de su Haro natal, y del Cristo de la Expiración, conocido como El Cachorro de Triana. Su relación con esta imagen comenzó durante su etapa como jugador del Sevilla y se mantiene desde hace casi cuatro décadas. Siempre que puede visita la basílica para rezar y agradecer. Cuando se santigua antes de los partidos, insiste en que no se trata de una superstición, sino de una expresión natural de sus creencias.
De la Fuente traslada esos principios al vestuario mediante el respeto, la cercanía y el reconocimiento de cada jugador como persona. No obliga a compartir su religión ni convierte las concentraciones en ceremonias colectivas. Su testimonio se expresa principalmente a través de la conducta, la serenidad y una idea del liderazgo basada en el sacrificio, la honestidad, el compañerismo y la responsabilidad.
España llegó a la final del Mundial conducida por un entrenador que no oculta aquello en lo que cree. De la Fuente demuestra que la fe puede convivir con la máxima competencia sin utilizar a Dios como garantía de una victoria. Reza para agradecer, pide salud para continuar peleando y acepta que el resultado depende del trabajo. Su mayor testimonio no está solamente en sus palabras, sino en haber alcanzado la cima sin renunciar a sus convicciones.
España llegó a la final del Mundial conducida por un entrenador que no oculta aquello en lo que cree. De la Fuente demuestra que la fe puede convivir con la máxima competencia sin utilizar a Dios como garantía de una victoria. Reza para agradecer, pide salud para continuar peleando y acepta que el resultado depende del trabajo. Su mayor testimonio no está solamente en sus palabras, sino en haber alcanzado la cima sin renunciar a sus convicciones.
