El «Diario de Santa Faustina»: «El corazón de mi corazón»

El «Diario de Santa Faustina»: «El corazón de mi corazón»

14 de abril de 2026 Desactivado Por Gospa Chile

Cómo el «Diario» de Santa Faustina cambió la vida de un sacerdote


El padre Michał Wielgus relata cómo el «Diario» de Santa Faustina le guió para descubrir su vocación religiosa, transformando su vida y su fe.

El Evangelio y la vocación: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”
El padre Michał Wielgus CSR relata que su vocación nunca fue una elección consciente, sino más bien un camino en el que fue elegido por Dios, paso a paso. Las palabras del Evangelio: « No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros » siempre lo han acompañado, recordándole que su vida no fue planeada, sino guiada por la mano de Dios. Esta frase tuvo un impacto especial en Michał, pues descubrió que su vocación no era un camino trazado, sino un camino que se fue desarrollando con el tiempo, un camino que jamás habría podido prever.

Todo comenzó durante su primer año de bachillerato, cuando Michał conoció a un amigo que le habló del «Diario» de Santa Faustina Kowalska . El joven le contó con entusiasmo cómo Faustina intentaba vivir cada momento según la voluntad de Dios. Este entusiasmo lo cautivó, pero no fue hasta más tarde que Michał logró encontrar un ejemplar antiguo del «Diario», todavía firmado como «Siervo de Dios». Empezó a leerlo despacio, con calma, y ​​pronto el libro se convirtió en un compañero inseparable. Incluso en momentos de incertidumbre, cuando el futuro era incierto, O. Michał recurría al «Diario», buscando en él respuestas, luz y guía.

Una de las cosas que más impactó a Michał en el «Diario» fue la forma en que Santa Faustina describía su relación con Dios. No era un Dios distante, sino un compañero cercano que la cuidaba. Las palabras de Faustina, como «No te preocupes por nada, yo te cuidaré », quedaron grabadas en su mente y en su corazón. Para Michał, Dios ya no estaba «allá afuera», sino que era alguien que lo amaba, alguien que le decía: «El corazón de mi corazón».

A pesar de su profunda lectura del «Diario» y el crecimiento espiritual que le produjo, Michał no se planteaba inicialmente la vida religiosa. A los 27 años, aún imaginaba un futuro casado. Pero un encuentro fortuito lo cambió todo. Durante una conversación con un agustino, uno de sus amigos, este le dijo: «No te volverás a casar. Irás a un monasterio «. La respuesta de Michał fue una risa, como la de todos los presentes, pero, en retrospectiva, se dio cuenta de que la frase no era solo una broma, sino una premonición de lo que estaba por venir cuando, en lo más profundo de su ser, empezó a sentir que Dios lo llamaba a una vida diferente.

A pesar de su profunda lectura del «Diario» y el crecimiento espiritual que le aportó, Michał inicialmente no pensaba en la vida religiosa. A los 27 años, todavía imaginaba un futuro casado.

Michał subraya que la vocación nunca es un camino exento de dificultades. Cada día trae consigo una lucha, un nuevo desafío. Las palabras de Santa Faustina: «Comienzo el día con una lucha y lo termino con una lucha », se convierten para él en un punto de referencia para comprender la realidad de la vida cristiana. Cada paso, cada dificultad, se transforma en una oportunidad para aprender a confiar en Dios. «Yo cuidaré de ti» es un mensaje que sigue resonando en el corazón de Michał, pues se siente cada vez más convencido de que, a pesar de las luchas diarias, Dios jamás lo abandonará.

Con el paso del tiempo, Michał aprendió a ver la Eucaristía desde una perspectiva diferente. Ya no la consideraba un simple deber, sino una verdadera necesidad, una fuente de vida sin la cual no podía vivir. En Santa Faustina, Michał también encontró un ejemplo de radicalismo espiritual: su constante lucha contra el más mínimo pecado, no por miedo, sino por amor . Este amor a Dios transformó su percepción de la fe, convirtiéndola en una vocación de amor, en lugar de un camino de deber.

Cuando llega el sufrimiento, la enfermedad o la conciencia de la finitud de la vida, Santa Faustina no se queja. Sus palabras, al contrario, se vuelven aún más divinas. Para Michał, este es un ejemplo de cómo la vocación nunca es un camino de comodidad, sino un viaje radical de amor . Es un camino en el que cada paso está guiado por Dios, cada lucha conduce a una mayor confianza y cada desafío se convierte en una oportunidad para crecer en el amor divino.

Al reflexionar sobre su trayectoria, el padre Michał concluye que la vocación no es una cuestión de «¿qué debo hacer?», sino de confianza: «¿En quién confío?». Es la confianza en Dios la que permite que el camino se revele paso a paso. Cuando uno aprende a confiar de verdad, el camino de la vocación se aclara, incluso cuando parece oscuro.