El Poder de la Eucaristía en el alma y en la vida humana

El Poder de la Eucaristía en el alma y en la vida humana

30 de junio de 2026 Desactivado Por Gospa Chile

«Levantó el Santísimo Sacramento con ambas manos y trazó con la Custodia la señal de la Santa Cruz frente al imponente muro de agua en un acto de fe absoluta…»


El 31 de enero de 1906, un devastador terremoto de magnitud 8.8 azotó las costas de Colombia, provocando un gigantesco tsunami que avanzaba implacable hacia la isla de Tumaco. El mar se retiró de forma alarmante y una ola colosal amenazaba con borrar al pueblo entero en cuestión de minutos.
En medio del pánico generalizado, los frailes agustinos recoletos, Gerardo Larrondo y Julián Moreno, mantuvieron una fe inquebrantable. El padre Larrondo consumió con presteza las hostias pequeñas del sagrario, tomó la Hostia Grande en la custodia y marchó con valentía hacia la playa guiando a la población.


Con el agua hirviente acercándose a la orilla, el sacerdote avanzó con firmeza, levantó el Santísimo Sacramento con ambas manos y trazó con la Custodia la señal de la Santa Cruz frente al imponente muro de agua en un acto de fe absoluta.


Ante el asombro de la multitud, la gigantesca ola se detuvo de inmediato en seco. La fuerza de la naturaleza se sometió a la voz de su Creador, rompiendo la ola con extrema suavidad y llegando tan solo a la cintura de los fieles, quienes rompieron en llanto gritando: ¡Milagro!


Este prodigio histórico, que demuestra la presencia viva y el poder absoluto de Jesús Sacramentado sobre la creación, fue documentado rigurosamente por el joven San Carlo Acutis en su famosa exposición internacional de milagros eucarísticos.


Años más tarde, en diciembre de 1979, el hoy San Juan Pablo II visitó la hermosa isla de Tumaco para arrodillarse en memoria de este suceso, consolidando la herencia de fe de una población que hasta el día de hoy considera sus aguas benditas y sanadoras.


Jesús en la Eucaristía no es un símbolo, es el Dios Vivo que tiene el control de todas nuestras tormentas. Te invitamos a reavivar tu fe compartiendo esta publicación y dejando tu acto de adoración en los comentarios: ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!