FALLECIÓ EL CARDENAL CAMILO RUINI

FALLECIÓ EL CARDENAL CAMILO RUINI

16 de junio de 2026 Desactivado Por Gospa Chile

«TRABAJO EN SU COMISIÓN FUNDAMENTAL PARA NIHIL OBSTAT MEDJUGORJE»

Martes 16 de junio por la noche


Ha fallecido hoy, 16 de junio, a los 95 años, el cardenal Camillo Ruini. Originario de Sassuolo, fue presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y vicario general de Su Santidad para la Diócesis de Roma, así como arcipreste de la Basílica de San Juan de Letrán entre 1991 y 2008.

En los últimos meses, el estado de salud del cardenal se había agravado, lo que le obligó a recibir asistencia diaria en su domicilio. Anteriormente, había sufrido diversos problemas de salud, entre ellos un infarto en julio de 2024 y una insuficiencia renal en 2025, que le obligaron a ingresar en el Policlínico Gemelli de Roma.

La Diócesis de Roma confirmó su muerte mediante un comunicado del cardenal vicario Baldassare Reina y el Consejo Episcopal: «Agradecidos por su larga y fecunda vida cristiana y por su servicio a la Iglesia, encomendamos al Cardenal Camillo Ruini a la misericordia del Señor».

Nacido el 19 de febrero de 1931 en Sassuolo (provincia de Módena, diócesis de Reggio Emilia), Ruini estudió filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma como alumno del Almo Collegio Capranica. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1954 y regresó a su diócesis de origen, donde enseñó filosofía en el seminario diocesano (1957-1968) y teología dogmática en el Studio Teologico Interdiocesano de Módena-Reggio Emilia-Carpi-Guastalla, del que fue también director entre 1968 y 1977.

San Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Reggio Emilia y Guastalla el 16 de mayo de 1983. En 1986 pasó a ser secretario general de la CEI, y en 1991 el Papa lo elevó a arzobispo, lo creó cardenal de la Santa Romana Iglesia con el título presbiteral de Sant’Agnese fuori le Mura y lo nombró vicario general para la diócesis de Roma y arcipreste de la Basílica de San Juan de Letrán. En la carta de nombramiento, Juan Pablo II le escribió: «Estoy seguro de encontrar en usted un colaborador experto, digno de confianza, generoso, que sabrá dejar cualquier otro interés para dedicarse con asiduo y solícito cuidado a la Ciudad».

El 7 de marzo de 1991 fue nombrado presidente de la CEI, cargo que Juan Pablo II le confirmó en 1996 y 2001, y que Benedicto XVI renovó en 2006 donec aliter provideatur, hasta que en 2007 le sucedió el arzobispo Angelo Bagnasco. Benedicto XVI aceptó sus dimisiones como vicario de Roma y arcipreste lateranense el 27 de junio de 2008.

La presidencia de Ruini al frente de la CEI coincidió con un giro decisivo impulsado por Juan Pablo II a partir del Convegno de Loreto de 1985: la Iglesia italiana asumía una presencia pública más visible y propositiva. Ruini articuló esa presencia en torno a los llamados principios no negociables (vida, familia, libertad de educación) como bases comunes para los católicos, con independencia de su adscripción política.

Era un hombre de gran cultura y un importante teólogo. Había dirigido, entre las muchas actividades de prestigio en su larga vida, la comisión conocida por haber estudiado los acontecimientos de Medjugorje y expresado una opinión positiva acerca de las primeras mariaofanías. El Nihil Obstat, sancionado por el Papa Francisco en los frutos del mismo, fue posible gracias al relevante trabajo realizado por el porporato y sus colaboradores.
Declarado en una nota el periodista católico de Turín Marco Paganelli, autor del libro «Medjugorje: el veredicto del Papa» que contiene una entrevista con el director editorial del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede Andrea Tornielli.

En sus últimos años, Ruini presidió la Comisión Internacional de Investigación sobre Medjugorje (2010-2014) y el Comité Científico de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. Siguió siendo una voz de referencia a través de entrevistas en los principales diarios italianos.

En el cónclave de 2005 contribuyó a favorecer la elección de Benedicto XVI. Tras la renuncia de este en 2013, reaccionó con respeto institucional. En 2025 participó como cardenal no elector en las congregaciones generales previas al cónclave, donde reclamó claridad doctrinal y un nuevo impulso cultural para la Iglesia. Pese a su delicado estado de salud (infarto en 2024 y bloqueo renal en 2025), asistió a los funerales del Papa Francisco en abril y fue uno de los primeros purpurados recibidos en audiencia privada por el Papa León XIV.

El cardenal Matteo Zuppi, actual presidente de la CEI, lo despidió con estas palabras: «Ha ayudado a la Iglesia en Italia a pensar, discernir, hablar y caminar en su propio tiempo, custodiando el vínculo vivo con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal»

El diario italiano Corriere della Sera publicó una extensa entrevista a Camillo Ruini, que celebra setenta años de sacerdocio. Al inicio de la entrevista habló de cómo decidió hacerse sacerdote al terminar la secundaria y de esta manera “servir al Dios en quien siempre he creído y al que he dedicado toda mi vida”.

No oculta que tuvo muchas tentaciones contra la fe, pero nunca dudó de la existencia de Dios, de la vida eterna y de la resurrección de la carne.

Las tentaciones, dijo, no vienen sólo de Satanás, sino también de los estudios, de la lectura de libros… Respecto a la tentación, dijo que es un incentivo para decir: «Yo creo».

«Cuanto más sabes teología, más conoces las dificultades. Pero ahora, como anciano, ya casi no tengo tentaciones», afirmó el cardenal Ruini.

Habló también de la resurrección del cuerpo, de su camino sacerdotal, de la política y los políticos italianos, de sus relaciones con los Papas… También recordó su primer encuentro con el Papa Juan Pablo II.

«Era el otoño de 1984. Me invitó a cenar, con gran sorpresa para mí, y me hizo algunas preguntas sobre la Conferencia Episcopal Italiana y la conferencia de Loreto que se estaba preparando. Respondí muy abiertamente, sin ocultar mis problemas. Así nació un vínculo profundo, que duró hasta su muerte», afirmó el cardenal Ruini, quien dijo del Papa Benedicto XVI que no se sentía cómodo con la gestión práctica de la Iglesia y que fue el primero en reconocer esa limitación, «pero con su enseñanza y oración hizo mucho bien a la Iglesia y a la sociedad». También explicó que con el Papa Francisco no tuvo una relación similar a la de sus dos predecesores porque él ya tenía 82 años y estaba jubilado cuando Bergoglio fue elegido Papa, pero enfatizó que no está de acuerdo con quienes «no reconocen nada bien en su pontificado».

El Papa Benedicto XVI en 2010 nombró al cardenal Ruini al frente de la Comisión Internacional que investigaba el fenómeno de Medjugorje, y el periodista Aldo Cazzullo le preguntó: «Hoy es la Inmaculada Concepción. Usted presidió la comisión internacional de investigación sobre Medjugorje. ¿Qué impresión obtuvo?»

«Que las primeras apariciones son creíbles. Fue realmente la Virgen quien habló. Para las demás, aplazo el juicio», le respondió el cardenal Ruini.