La envidia

La envidia

28 de abril de 2026 Desactivado Por Gospa Chile

La envidia es un pecado capital, es decir, una de las pasiones o inclinaciones desordenadas que llevan al alma a otros pecados más graves.


La envidia consiste en entristecerse por el bien del prójimo o alegrarse del mal ajeno, especialmente cuando el bien del otro se percibe como una amenaza a la propia valía o posición.


En la enseñanza de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2539) dice:
“La envidia es una tristeza experimentada ante el bien del prójimo y el deseo desordenado de poseerlo aunque sea de manera injusta. Cuando desea un daño grave al prójimo, es un pecado mortal.”
Es contraria a la caridad, ya que impide alegrarse con el que se alegra (cf. Rom 12,15) y quebranta la unidad del cuerpo de Cristo.


Según los Padres del Desierto

Los Padres del Desierto, como san Evagrio Póntico y san Juan Casiano, identificaron la envidia como una de las ocho pasiones principales que atacan el alma. Para ellos, la envidia es fruto del orgullo y de una mirada egocéntrica del mundo. San Evagrio advertía que el monje envidioso no puede amar sinceramente ni orar en paz, porque su corazón está dividido.
San Juan Casiano, en sus Conferencias, afirma que la envidia es una pasión especialmente peligrosa porque se oculta bajo apariencias de justicia o celo, pero corroe silenciosamente el alma, impidiendo la pureza del corazón y la verdadera humildad.


En la vida de los santos

Santos como San Agustín y Santo Tomás de Aquino también trataron este tema. Santo Tomás, en la Suma Teológica (II-II, q. 36), enseña que la envidia se opone directamente a la caridad, y que nace del orgullo y la soberbia. Distingue entre distintos grados de envidia, siendo el más grave el que lleva a la acción para destruir el bien del otro.