María, su madre, desposada con José. (18 de Diciembre)

María, su madre, desposada con José. (18 de Diciembre)

16 de diciembre de 2025 Desactivado Por Gospa Chile

«Expulsen toda tiniebla fuera de vuestro corazón» (Mensaje 25 de diciembre de 1999)


Novena de Navidad

18 de Diciembre antes de Navidad

Evangelio Diario y Meditación


Oración al Espíritu Santo

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.

Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones. 

¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén


Santo Evangelio

Evangelio según san Mateo 1, 18-24:

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.


Meditación Patrística:

Primer Punto:  Desposada con José, pero no carnalmente unida. La Madre de éste fue Madre inmaculada, Madre incorrupta, Madre intacta. La Madre de éste, ¿de cuál éste? La Madre del Señor, Unigénito de Dios, del Rey universal, del Salvador y Redentor de todos. (Orígenes). Jesucristo nace además de una mujer intacta, porque no era adecuado que la virtud naciese por medio del deleite, la castidad por la vía de la lujuria, y la incorrupción por la corrupción. Y el que venía a destruir el antiguo imperio de la muerte habría de bajar del cielo de un modo distinto. Obtuvo, pues, el cetro de Reina de las vírgenes, la que engendró al Rey de la castidad. Por eso Nuestro Señor se procuró un seno virginal donde morar, para darnos a entender que sólo un cuerpo casto puede ser templo de Dios. Aquel que grabó su ley en tablas de piedra sin necesidad de punzón de hierro, ese mismo fecundó el seno de María por virtud del Espíritu Santo. Por eso dice el evangelista: «Se halló haber concebido en el vientre de Espíritu Santo». (San Agustín) 

Segundo Punto: Habiendo dicho el evangelista que María halló que había concebido en el vientre, del Espíritu Santo, sin obra de varón, para que nadie sospechase que un discípulo de Cristo haya inventado estas maravillas en honor de su Maestro, aduce el testimonio de José confirmando la historia por su propia participación en ella: «Y José, su Esposo, como era justo”.     Es de notar que llama aquí justo al que en todo es virtuoso. Porque «justicia» no es sólo no querer más de lo debido, sino también la virtud en general y es en este sentido que principalmente emplea la Escritura la palabra «justicia». Siendo, pues, justo 1, es decir, benigno y moderado, quiso dejar en secreto a la que veía expuesta a la infamia y a la máxima pena de la Ley. Como quien se coloca por encima de la Ley, José la salvó de ambos peligros. Pues a la manera que el sol antes de ostentar sus rayos ya alumbra la tierra, así Cristo, antes de nacer, hizo que apareciesen en el mundo muchas señales de perfecta virtud. (San Juan Crisóstomo).   

 Tercer Punto: El Hijo de Dios se ha hecho pequeñito,  para hacernos grandes:  se ha dado todo a nosotros,  para que nosotros nos demos todos a Él;  y ha venido a manifestarnos su amor,  para que nosotros le correspondamos con el nuestro. 

Recibámoslo,  pues,  con afecto,  amémosle,  y recurramos al mismo en todas nuestras necesidades.  Los niños,  dice san Bernardo,  son fáciles en dar aquello que se les pide. 

Jesús ha querido venir tal,  por manifestarse propenso y fácil a darnos sus bienes,  ya que todos los tesoros están en sus manos,  y en ellas puso el Padre todas las cosas,  nos dice san Juan 3, 35.

Si queremos luz,  Él por esto ha venido para iluminarnos.

 Si queremos fuerza  para resistir a los enemigos,  Jesús ha venido para confortarnos.

Si queremos el perdón y la salvación,  Él ha venido para perdonarnos y salvarnos. 

Si,  finalmente,  queremos el sumo don del amor divino,  Él ha venido para inflamarnos;  y por esto, sobre todo, se ha hecho niño,  y ha querido presentarse a nosotros pobre y humilde,  para apartar de nosotros todo temor y conquistarse nuestro amor,  dice san Pedro Crisólogo:  Talier venire debuit,  qui voluit timorem pellere,  quorere charitatem. 

Por otra parte, Jesús ha querido venir de chiquito,  para hacerse amar de nosotros,  con amor no solo apreciativo,  sí también tierno. Todos los niños saben ganarse un especial cariño de quién los guarda. 

¿Quién, pues,  no amará con toda la ternura a un Dios viéndole hecho niñito,  menesteroso de leche,  temblando de frío,  pobre,  envilecido y abandonado,  que llora,  que da vagidos en un pesebre sobre paja?  Esto hacía exclamar al enamorado san Francisco: 

Amemos al Niño de Belén, amemos al niño de Belén.  Almas venid a amar a un Dios hecho pobre, pequeñito,  que es tan amable,  y que ha bajado del cielo para darse todo a nosotros. (San Alfonso Mª Ligorio)


Mensaje

Mensaje 25 de diciembre de 1999

“Queridos hijos! Hoy en el aniversario de mi Hijo, cuando mi corazón está lleno de una alegría y un amor inconmensurables, los invito a una completa abertura y un completo abandono a Dios. Expulsen toda tiniebla fuera de vuestro corazón y permitan a la Luz de Dios y al amor de Dios entrar en vuestro corazón y permanecer para siempre. Sean portadores de la Luz y del amor de Dios para toda la humanidad, de manera que todo en vosotros y a través de vosotros puedan sentir y experimentar la verdadera Luz y el amor que sólo Dios puede darles. Los bendigo con mi bendición maternal.”


Coloquio:

 ¡Oh amable Jesús, de mí tan despreciado! Vos habéis bajado del cielo a rescatarnos del infierno y daros todo a nosotros;  ¿cómo, pues,  hemos podido volveros tantas veces las espaldas,  sin hacer caso de vuestros favores?

¡Oh Dios! ¡Los hombres son tan agradecidos con las criaturas,  que si cualquiera les hace un regalo,  si les envía una visita de lejos,  si les muestra una señal de afecto,  no se olvidan de ella y se sienten obligados a corresponderles;  y al mismo tiempo son tan ingratos con Vos,  que sois su Dios tan amable,  y que por su amor no habéis reusado dar la sangre y la vida!

Más,  ¡Ay de mí!  Que he sido para con Vos peor que los demás,  porque he sido más amado y más ingrato que los otros. (San Alfonso Mª Ligorio)


Comunión Espiritual:

 “Padre eterno, permitid  que os ofrezca el Corazón de Jesucristo,  vuestro  Hijo muy  amado, como se ofrece Él mismo, a Vos  en sacrificio. Recibid  esta ofrenda por mí, así como por todos los deseos, sentimientos, afectos  y actos de este Sagrado Corazón. Todos son  míos, pues Él se inmola por mí,  y yo no quiero tener en adelante otros deseos que los suyos. Recibidlos para concederme por  sus méritos todas las gracias que me son necesarias, sobre todo la gracia de la perseverancia  final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y alabanza que ofrezco a vuestra  Divina Majestad, pues por el Corazón de Jesús sois dignamente honrado y glorificado. Amén.” (De Santa Margarita María Alacoque)