Primer Sábado del Mes: Enero 2026

Primer Sábado del Mes: Enero 2026

3 de enero de 2026 Desactivado Por Gospa Chile

Jornada Primer Sábado del Año

 Por Gospa Chile

Adorar con el Corazón


08:30 Santo Rosario (Con letanías)

09:00 Santa Misa

09:50 Cafe (?)

10:00 Adoración Personal en silencio en Capilla de Adoración, siguiendo este artículo u otro.

1.- Invocación al Espíritu Santo (5 a 8 minutos)

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas, y envía sobre mí tus dones, como los enviaste sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.

Espíritu de Verdad, te ruego me llenes del don de Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mi fe; distinguiendo con su luz lo que es del buen, o del mal espíritu.

Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para sentir con la Iglesia en la estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza; viviendo para los valores eternos.

Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con qué infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo; actuando siempre movido por ella.

Espíritu Santificador, te ruego me llenes del don de Consejo, para obrar de continuo con prudencia; eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.

Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de Piedad, para practicar con todos la justicia; dando a cada uno lo suyo: a Dios con gratitud y obediencia, a los hombres con generosidad y amabilidad.

Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana; resistiendo con paciencia las adversidades.

Espíritu de Majestad, te ruego me llenes del don de Temor de Dios, para no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en el uso de las criaturas.

Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que, iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.

Dice el Padre Slavko: «La llave que abre el corazón es el amor y si amamos, también escucharemos. Si amamos, seremos sensibles a la palabra de Dios. Así pues, nuestra tarea antes de la Navidad, según ese mensaje, consistía en trabajar en nuestro corazón para abrirlo. De tal modo pues, que tuvimos que preguntarnos qué es lo que cierra nuestro corazón a Dios y a los demás. Para aclarar bien lo que significa ser sensibles a la palabra de Dios, pensemos en un niño que llora en casa porque no encuentra a su madre. Tan pronto como ella le dice: «No tengas miedo, aquí estoy,» el niño dejará de llorar porque es sensible a la palabra de su madre. María quiere que de igual modo nosotros seamos sensibles a la palabra de Dios. Si Dios dice: «Ora, ama, perdona, no tengas miedo,» debemos realmente reaccionar tal como lo hace el niño ante las palabras de su madre. Una reacción así nos librará de todas esas excusas a las que somos tan proclives. ¿No decimos muchas veces: «No puedo perdonar, no puedo amar, no puedo orar por esto o por lo otro»? Cada vez que encontramos una excusa y nos guiamos por ella, significa que creemos y seguimos justamente por nuestras excusas, tendencias, heridas y orgullo en vez de seguir a Dios. Yo espero que esta fiesta de Navidad nos haya mostrado que podemos ser sensibles a la palabra de Dios.»

(Repetir las oraciones y hacer unos 3 minutos de silencio)

2.- Perdón (10 minutos más o menos)

Hacemos un acto de arrepentimiento y humildad con la siguiente propuesta de San Alfonso María de Ligorio:

Jesús mío, te amo con todo mi corazón. Me arrepiento mucho de haber ofendido tantas veces tu infinita bondad. Con la ayuda de tu gracia, me propongo no volver a ofenderte. Y ahora, aunque indigno, me consagro a ti sin reservas. Renuncio y te entrego por completo mi voluntad, mi afecto, mis deseos y todo lo que poseo. En el futuro, dispone de mí y de todo lo que tengo como te plazca.
Solo te pido tu santo amor, perseverancia absoluta y que pueda cumplir tu voluntad a la perfección. Te encomiendo a las almas del Purgatorio, especialmente a las que tuvieron la mayor devoción al
Santísimo Sacramento y a la Santísima Virgen María. También te encomiendo a todos los pobres pecadores.
Finalmente, mi querido Salvador, uno todos mis deseos a los deseos de tu amantísimo Corazón, y así unidos los ofrezco al Padre Eterno y le suplico, en tu nombre y por amor tuyo, que los acepte y los conceda. Amén.

(Podemos examinar nuestra conciencia, en los pecados de omisión en vista al cuidado de la oración, formación espiritual o las obras de misericordia)

Oremos con Fray Slavko:

«Es muy natural que María desee esto de nosotros y que nos lo pida una y otra vez en su escuela. El primer lugar corresponde a Dios porque El es nuestro Creador. El solo es la razón de nuestra vida y, antes que nada, desea servirnos. Nosotros simplemente hemos de acostumbrarnos a esta palabra. Jesús desea servir primero a Dios, pero al mismo tiempo se ofrece a nosotros y desea servirnos. Por ejemplo, cuando dice que El es el camino, el gozo, la luz, la verdad, la vida, el gozo, la paz y el agua viva — todo ello es una verdad que realmente necesitamos. Necesitamos el camino, el gozo, la luz, la verdad, la vida, el pan, la paz y el agua viva. Dios se ofrece a nosotros y cuando damos a algo o alguien más ese primer lugar, nos apartamos de nuestro propósito y orientamos nuestra vida en una dirección equivocada. Dios se ofrece a nosotros, pero no se nos impone, de tal manera pues que debemos tener cuidado de no colocarnos nosotros mismos, a otros o las cosas materiales en primer lugar. Si damos este primer lugar a alguien más, habremos firmado nuestra sentencia de muerte espiritual, mental e incluso físicamente. El deseo más profundo de Dios es que vivamos, que nos vaya bien y que nos movamos alrededor del bien y permanezcamos en el bien.»  Fray Slavko Barbaric, Medjugorje, Diciembre 27 de 1997

3.- Acción de gracias (10 a 15 minutos leyendo y rezando en silencio)

«Dios, Padrenuestro, hoy Te damos gracias por habernos enviado a Tu Hijo que es sólo bien. Te damos gracias por María, Tu humilde sierva, que Te dio a Ti, nuestro Padre, el primer lugar en su corazón. Te damos gracias por cada alegría y por todo el gozo que nos has dado en estos tiempos al enviarnos a Tu Hijo. Danos, oh Padre, la gracia de saber meditar y reflexionar. Líbranos de todo lo que nos impide entrar en la profundidad, allí donde podemos encontrarnos Contigo. Libéranos de cualquier posible superficialidad para que podamos permanecer en paz y llevar la paz a los demás. Padre, libéranos de cualquier cosa que haya tomado el primer lugar en nuestra vida y que Te impide ocupar ese primer lugar. Padre, sana nuestras relaciones para que podamos ser curados y lleguemos a ser santos. Danos el amor unos por otros, Te lo suplicamos, y sana las relaciones heridas en las familias para que todo esposo pueda decirle a su esposa: ‘Te deseo el bien’, que toda esposa pueda decirle a su esposo: ‘Te deseo el bien’, que los padres unidos puedan decir eso mismo a sus hijos y que éstos a su vez sean capaces de responder. Que el bien tenga espacio en las familias, para que todas las familias, por Jesucristo, Tu Hijo, puedan vivir en paz y en el bien. Concede el gozo a todos los corazones, especialmente a aquellos que en estos momentos están tristes porque nadie los ama, porque sienten que nadie les desea el bien y por favor, libera a todos los corazones del odio y de todos los sentimientos negativos para que el gozo pueda iluminar a todas las personas. Y danos el espíritu de oración para que nuestros corazones estén continuamente extendidos a Tu Hijo Jesucristo. Te suplicamos, envía Tu Espíritu Santo a nosotros para que El pueda transformarnos en personas nuevas que viven en Ti y actúan a partir de Ti, por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.»

Fray Slavko Barbaric, Medjugorje, Diciembre 27 de 1997

(Meditemos en silencio unos minutos ante la Santa Eucaristía).

4.- Súplicas (5 minutos)

Recemos con el Padre Slavko:

Padre, envía el calor y el amor de Tu Espíritu a nuestro corazón y al corazón de todos los demás, para que el hielo pueda derretirse y su frío desaparezca. Que Tu amor y Tu calor vengan a nosotros, a todos los hombres y desde todos nosotros regrese a Ti. Libéranos, oh Padre, de cualquier temor y desconfianza para que estemos dispuestos a aceptar la gracia de la conversión. Perdónanos por no haber reconocido la importancia de la gracia en estos tiempos y porque muchas veces Te hemos experimentado como un Dios distante. Abre nuestros ojos y nuestros corazones para que podamos reconocerte en Tu palabra y en la Eucaristía, que podamos reconocerte en la naturaleza y de modo especial en todos los seres humanos con quienes entremos en contacto. Especialmente, abre nuestro corazón a los más pequeños, a los pobres y a los enfermos, porque en ellos Te encontramos más fácilmente. Bendice nuestras familias y a la Iglesia entera. Envía a Tu Espíritu, por intercesión de María, y renueva y refresca al mundo entero. Te damos gracias por ser nuestro Padre, porque Tú deseas concedernos en este tiempo la gracia de ser leales a Ti para que podamos ser testigos de Tu amor, por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Se pueden agregar peticiones personales.

5.- Alabanzas (5 minutos)

Salmo 145 (144)

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
[¡Aleluya!]

Dice la Reina de la Paz:

Mensaje, 25 de Diciembre 1997

“¡Queridos hijos! También hoy me alegro con ustedes y los invito al bien. Deseo que cada uno de ustedes medite y lleve la paz en su corazón y diga: Yo deseo poner a Dios en primer lugar en mi vida! De esta manera, hijitos, cada uno de ustedes llegará a ser santo. Digan, hijitos, a cada uno: Yo te deseo el bien y él te retribuirá con el bien y el bien, hijitos, morará en el corazón de cada hombre. Yo, hijitos, esta tarde, traigo el bien de mi Hijo, quién dio su vida para salvarlos. Por tanto, hijitos, álegrense y extiendan las manos a Jesús, que es solo bien. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

11:00 hrs. Meditación

12:00 hrs. Santo Rosario Solemne