Primer Sábado del Mes Febrero
Adorar con el Corazón
09:00 Santa Misa
10:00 Adoración Personal en silencio en Capilla de Adoración, siguiendo este artículo u otro.
1.- Invocación al Espíritu Santo (5 a 8 minutos)
Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas, y envía sobre mí tus dones, como los enviaste sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.
Espíritu de Verdad, te ruego me llenes del don de Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mi fe; distinguiendo con su luz lo que es del buen, o del mal espíritu.
Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para sentir con la Iglesia en la estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza; viviendo para los valores eternos.
Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con qué infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo; actuando siempre movido por ella.
Espíritu Santificador, te ruego me llenes del don de Consejo, para obrar de continuo con prudencia; eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.
Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de Piedad, para practicar con todos la justicia; dando a cada uno lo suyo: a Dios con gratitud y obediencia, a los hombres con generosidad y amabilidad.
Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana; resistiendo con paciencia las adversidades.
Espíritu de Majestad, te ruego me llenes del don de Temor de Dios, para no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en el uso de las criaturas.
Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que, iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.
Que pedimos al Espíritu Santo:
Dice el Padre Slavko Barbaric: No debemos olvidar que hay dos formas de orar: Una, cuando oramos como si estuviéramos haciendo cualquier otra cosa. Muchos se comportan ante la oración de igual modo como cuando hacen su trabajo-terminándolo tan pronto como les sea posible y, si pueden, incluso dejan de hacerlo del todo. Mucha gente ora así y por eso, nunca cambia nada en sus vidas. Pero podemos también orar tal como María desea que lo hagamos. Ella quiere que la oración sea para nosotros lo que el sol es para la flor. Orar significa regalar a Dios nuestro tiempo y luego abrirnos y exponernos a El en nuestra oración. Si lo hacemos así, sentiremos la presencia de Dios y también la de María–y esto, porque Ella dice: «No tengan miedo, Yo estoy con ustedes.» Su presencia amorosa nos libera de cualquier miedo y nos da libertad. Vivir distanciados o separados de su presencia amorosa nos provoca temor y muchos otros sentimientos negativos. Muchas personas viven un miedo constante porque no se presentan ante Dios en la oración y otros, porque se mantienen distantes de El.
(Repetir las oraciones y hacer unos 3 minutos de silencio)
2.- Perdón (10 minutos más o menos)
(Podemos examinar nuestra conciencia, en los pecados de omisión en vista al cuidado de la oración, formación espiritual o las obras de misericordia)
Oremos con Fray Slavko:
Junto con María Te pedimos que, por medio de la oración y el sacrificio, nos des la gracia de prepararnos a la Venida de Tu Espíritu Santo. Danos la fortaleza para ser liberados de todo lo que en este momento nos impide estar abiertos a El, a Tu Espíritu Santo. Señor, ponemos ante Ti nuestra vida entera, todo lo que está deformado en nuestro interior, todo lo que es malo, todo lo que es oscuro y está herido y Te suplicamos, ven y sánanos por medio de Tu Espíritu Santo. Te pedimos perdón porque a menudo Te hemos tenido miedo y hemos desconfiado de Ti y no Te hemos permitido transformarnos y cambiarnos. Prepara nuestro corazón para que podamos reconocer Tu plan a través del Espíritu Santo, que podamos escuchar Tu palabra y luego la vivamos. Envía Tu Espíritu de Verdad a nuestro corazón para que podamos reconocerte a Ti, único Dios verdadero, y permitamos al Espíritu Santo conducirnos por Tu camino hacia la Vida Eterna.
Véome también, oh Madre mía, harto obligado con vuestro Hijo: veo que Él merece un amor infinito. Vos que nada más deseáis sino verle amado, alcanzadme sobre todas esta gracia, alcanzadme un grande amor a Jesucristo. Y si conseguís de Dios cuanto queréis, alcanzadme la gracia de estar de tal manera ligado con la voluntad divina que nunca más me separe de ella. No os pido bienes de la tierra, no honores, no riquezas: os pido lo que más desea vuestro Corazón: quiero amar a mi Dios. ¿Sería posible que no quisiérais ayudarme en este mi deseo que tanto os agrada? No, que ya me ayudáis, ya rogáis por mí: rogad, rogad, no dejéis nunca de rogar hasta que me veáis en el paraíso fuera del peligro de poder perder ya más a mi Señor, y seguro de amarle para siempre junto con vos, Madre mía carísima.
3.- Acción de gracias (10 a 15 minutos leyendo y rezando en silencio)
Mi Señor Jesucristo, que por tu amor a los hombres permaneces día y noche en el Santísimo Sacramento, lleno de piedad y amor, esperando, llamando y acogiendo a todos los que vienen a visitarte, creo que estás presente aquí en el altar. Te adoro y te agradezco todas las gracias que me has concedido, especialmente por haberme entregado en este Sacramento, por haberme dado a tu Santísima Madre María para interceder por mí, y por haberme llamado a visitarte en esta capilla:
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por habernos prevenido con el don gratuito e inapreciable de la fe.
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por el tesoro de la gracia y por la virtud de la esperanza en aquel cielo que es el término de los dolores de esta vida.
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por el arca salvadora de tu Iglesia, perseguida y siempre vencedora.
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por la piedad incomprensible con que perdonas toda culpa, en los sacramentos del Bautismo y de la santa Confesión.
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por las ternuras que prodigas a las almas doloridas que, sufriendo te bendicen en sus penas y en la Cruz.
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por los ardides santos de tu caridad, en la conversión maravillosa de los más empedernidos pecadores…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por los bienes de la paz o de la prueba, de la enfermedad o la salud, de la fortuna o la pobreza, con que sabes rescatar a tantas almas…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por los singulares beneficios a tantos ingratos, mal nacidos, que abusan de situación, de dinero y de talentos, que sólo a ti, Jesús, te deben…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por el obsequio que nos hiciste al confiarnos el honor y la custodia de tu Madre, el Corazón de María Inmaculada…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Por tu Eucaristía sacrosanta, por ese cautiverio y por esa compañía tuya deliciosa, prometida hasta la consumación de las edades…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
Y en fin, por aquel inesperado Paraíso, que quisiste revelarnos en la persona de tu sierva Margarita… por el don maravilloso, incomprensible, de tu Sagrado Corazón…
Gracias infinitas a tu amable Corazón.
(Meditemos en silencio unos minutos ante la Santa Eucaristía).
4.- Súplicas (5 minutos)
Recemos con el Padre Slavko:
Padre, envía el calor y el amor de Tu Espíritu a nuestro corazón y al corazón de todos los demás, para que el hielo pueda derretirse y su frío desaparezca. Que Tu amor y Tu calor vengan a nosotros, a todos los hombres y desde todos nosotros regrese a Ti. Libéranos, oh Padre, de cualquier temor y desconfianza para que estemos dispuestos a aceptar la gracia de la conversión. Perdónanos por no haber reconocido la importancia de la gracia en estos tiempos y porque muchas veces Te hemos experimentado como un Dios distante. Abre nuestros ojos y nuestros corazones para que podamos reconocerte en Tu palabra y en la Eucaristía, que podamos reconocerte en la naturaleza y de modo especial en todos los seres humanos con quienes entremos en contacto. Especialmente, abre nuestro corazón a los más pequeños, a los pobres y a los enfermos, porque en ellos Te encontramos más fácilmente. Bendice nuestras familias y a la Iglesia entera. Envía a Tu Espíritu, por intercesión de María, y renueva y refresca al mundo entero. Te damos gracias por ser nuestro Padre, porque Tú deseas concedernos en este tiempo la gracia de ser leales a Ti para que podamos ser testigos de Tu amor, por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Se pueden agregar peticiones personales.
5.- Alabanzas (5 minutos)
Salmo 8
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Dice la Reina de la Paz:
Mensaje, 20 de septiembre de 1985
“¡Queridos hijos! Hoy los invito a vivir con humildad todos los mensajes que Yo les estoy dando. Queridos hijos, no se ensorberbezcan por el hecho de vivir los mensajes. No anden por ahí diciendo: ‘Nosotros los vivimos!’ Si llevan los mensajes en el corazón y los viven, todos se darán cuenta y no habrá necesidad de palabras las cuales sirven sólo a aquellos que no escuchan. Ustedes no tienen necesidad de decirlo con palabras. Ustedes, queridos hijos, sólo tienen que vivir y dar testimonio con su vida. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”
11:00 hrs. Nos reunimos para el tema en alguna sala
12:00 hrs. Santo Rosario Solemne
