Novena a la Inmaculada Concepción Día 8

Novena a la Inmaculada Concepción Día 8

7 de diciembre de 2023 0 Por Gospa Chile

Señora nuestra, llena de gracia, inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen.

NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA   Día 8


Mensaje, 1 de agosto de 1985

“¡Queridos hijos! Les quiero decir que Yo he escogido esta parroquia y que la guardo en mis manos, como una pequea flor que no desea morir. Los invito a abandonarse a Mí para que Yo pueda ofrecerlos a Dios limpios y sin pecado. Satanás se ha apoderado de una parte de mi plan y quiere hacerlo suyo. Oren para que esto no suceda, ya que Yo los quiero para Mí para poder ofrecerlos a Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

Pésame, Señor, de todo corazón de haberos ofendido por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, y propongo firmemente la enmienda. Amén


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Soberana Señora, Emperatriz de los Cielos y tierra, Estrella refulgente del mar, que fija en los candores de vuestra Inmaculada pureza diriges los errados navegantes, hijos de Adán. Yo el más indigno de todos ellos, me postro ante tu Sagrada Imagen, venerándote en el primer instante de tu Purísima Concepción, desde el cual fuiste escogida para Madre de Dios y Virgen Purísima, y te suplico en esta novena, que consagro a tus aras, que te dignes de ser mi Madre, pues lo eres de todos los miserables hijos de Adán; y me alcances del trono de la Beatísima Trinidad pureza de intención y conformidad con su santísima voluntad, para que por vuestra santísima intercesión sean mis súplicas oídas de su piedad; y en especial, Señora, se digne concederme el remedio de esta especial necesidad que os manifiesta mi corazón, lo que con gran confianza espero de vuestras piedades para que, una vez conseguida, te rinda en esta vida las gracias, hasta que logre congratularte en la gloria eternamente. Amén.



DÍA OCTAVO

MEDITACIÓN: «Reina concebida sin pecado original» (Invocación añadida por Pío IX a la Letanía Lauretana).

Esta ciudad mística de María Santísima, dice el Evangelista, «tenía un alto y grande muro». Contemplad, almas. cómo son altísimos los misterios que en esta mística Ciudad, María Santísima, están encerrados, y para conocer algunos, consideremos cómo cuando en el primer instante de su Concepción se le manifestó la Divinidad en aquel modo (que queda dicho en el día sexto de la Novena), entonces la Beatísima Trinidad, como renovando los antiguos Decretos de engrandecerla, hizo un acuerdo, y como contrato con esta Señora (aunque no se lo dio a conocer por entonces), pero fue como confiriéndolo entre sí las tres Divinas Personas, y fue en esta forma: «A la dignidad que damos a esta pura criatura de Esposa nuestra, y Madre del Verbo que ha de nacer de ella, es consiguiente y debido constituirla Reina y Señora de todo lo creado, y sobre los dones y riquezas de nuestra Divinidad que para sí misma la dotamos y concedemos, es conveniente darle autoridad para que tenga mano en los tesoros de nuestras misericordias infinitas, para que de ellos pueda distribuir y comunicar a su voluntad las gracias y favores necesarios a los mortales, señaladamente a los que como hijos y devotos suyos la invocaren, y que pueda enriquecer a los pobres, remediar a los pecadores, engrandecer a los justos, y ser universal amparo de todos. Y para que todas las criaturas la reconozcan por su Reina, Superiora y depositaria de nuestros bienes infinitos con facultad de poderlos dispensar, le entregaremos las llaves de nuestro pecho y voluntad, y será en todo la Ejecutora de nuestro beneplácito con las criaturas. Darémosle a más de esto, el dominio y potestad sobre el dragón, nuestro enemigo, y todos sus aliados los demonios, para que teman su presencia y su nombre, y con él se quebranten y desvanezcan sus engaños, y que todos los mortales que se se acogieren a esta ciudad de refugio se hallen ciertos y seguros, sin temor de los infernales espìritus y sus falacias». Consideremos por último, cómo sin manifestarle este decreto al Alma de María Santísima en aquel instante primero le manda el Señor que orase con afecto; y que pidiese la eterna salud, y en especial por los que a ella se encomendasen en el discurso de su vida, y le ofreció la Beatísima Trinidad, que en aquel rectísimo Tribunal nada le será negado. Bendita seais para siempre.



ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO

¡Oh Soberana Reina de los Ángeles! Señora universal de todas las criaturas, tesorera y depositaria de las piedades: humildemente postrado a vuestros santísimos pies todos vuestros devotos, y en especial todos los pecadores, os damos eternos parabienes de los especiales privilegios y singulares mercedes con que os enriqueció la Beatísima Trinidad desde el instante primero y graciosísimo de vuestra Purísima Concepción, y os suplicams rendidos nos concedáis misericordiosa el especial favor que en esta Novena representamos, pues en tus manos puso el Altísimo la dispensación de todos los bienes; enriqueced nuestras almas con todas las virtudes de que necesitamos de que necesitamos para servir a vuestro Santísimo Hijo, y adelantar vuestros cultos, y no permitáis, Señora, que en esta Novena muera alguno en pecado mortal, para que sean todos vuestros ruegos aceptados a los Divinos ojos, y viviendo en su gracia, logremos por tu intercesión, la Gloria. Amén.



INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Ave María Santísima, Señora nuestra, llena de gracia, inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen. Por esta infinita dignidad e incomparable prerrogativa vuestra, y por el singular privilegio de vuestra purísima Concepción, os suplico, que pues el Padre, como a Hija suya, os hizo poderosísima, que en vida y en muerte me libréis del poder del Demonio. Amén. Ave María y Gloria.

Ave María Santísima, Señora nuestra, llena de gracia, inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen. Por esta infinita dignidad e incomparable prerrogativa vuestra, y por el singular privilegio de vuestra purísima Concepción, os suplico, que pues el Hijo, como a Madre suya, os hizo sapientísima, que me alcanceis de su Divina Majestad una Fe constante y una esperanza firme, y que ni en vida ni en muerte me pueda pervertir alguna ignorancia o error. Amén. Ave María y Gloria.

Ave María Santísima, Señora nuestra, llena de gracia, inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen. Por esta infinita dignidad e incomparable prerrogativa vuestra, y por el singular privilegio de vuestra purísima Concepción, os suplico, que pues el Espíritu Santo, como a Esposa suya, os enriqueció de una caridad inmensa, me alcancéis que mi corazón perpetuamente se abrase en el fuego del amor divino. Amén. Ave María y Gloria.

Ave María Santísima, Señora nuestra, llena de gracia, inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen. Por esta infinita dignidad e incomparable prerrogativa vuestra, y por el singular privilegio de vuestra purísima Concepción, os suplico, que pues la Santísima Trinidad os hizo templo suyo, sustentado sobre las columnas de las más sólidas virtudes, que me alcanceis de su Divina Majestad que participando de vuestras virtudes, sea yo vivo templo suyo en tiempo y eternidad. Amén. Ave María y Gloria.



GOZOS EN HONOR A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Todo el mundo en general

Os cante con alegría:

Sois concebida, María,

Sin pecado original.

Si viendo Moisés que ardía

La zarza, y no se quemó,

Que la culpa no os tocó

Confiesa la Iglesia pía,

Porque Dios, que os protegía,

Os libró de incendio tal:

Sois concebida, María,

Sin pecado original.

Si aquel decreto de Asuero

No se extendió con Ester,

Tampoco a Vos comprender

En el instante primero

Pudo la culpa, ni el fuero

Del decreto universal:

Sois concebida, María,

Sin pecado original.

Si Dios como Omnipotente

Libró vuestra Concepción,

Con pía y acorde unión

Cantaremos igualmente,

Diciendo de gente en gente

Con aplauso universal:

Sois concebida, María,

Sin pecado original.

Santa Iglesia universal,

Repetid con alegría:

Sois concebida, María,

Sin pecado original.


Por la siguiente antífona y oración, el Papa Pablo V, mediante decreto del 10 de Julio de 1615, concede 100 días de Indulgencia.

Antífona: Esta es la vara en la cual no hubo ni el nudo del pecado original, ni la corteza de la culpa actual.

℣. En tu Concecpión, oh Virgen, fuiste Inmaculada;

℟. Ruega por nosotros al Padre, cuyo Hijo diste a luz.


ORACIÓN

¡Oh, Dios!, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste digna morada para tu Hijo; rogámoste que, así como preservaste a Ella de toda mancha por la muerte prevista de tu mismo Hijo, así también nos concedas que, mediante tu intercesión, lleguemos limpios de toda culpa a tu presencia. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


La oración a la Inmaculada Concepción del Padre Pío:

«Madre mía, infunde en mí aquel amor que ardía en tu Corazón por Él; en mí, que, cubierto de miserias, admiro en Ti el misterio de Tu Inmaculada Concepción y que ardientemente deseo que, por ese misterio, purifiques mi corazón para amar a mi Dios y a tu Dios; mi mente para elevarme hasta Él y contemplarlo, adorarlo y servirlo en espíritu y verdad; el cuerpo para que sea su tabernáculo manos indigno de poseerlo cuando se digne venir a mí en la Santa Comunión.»


En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


Novena compuesta por un religioso del convento del Seráfico Padre San Francisco en Santa Fe de Bogotá en el año 1848, y reimpresa en 1906. Imprimátur de Mons. Juan Vicente Arbeláez Gómez, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, quien le concedió 80 días de Indulgencia a cada oración de la Novena.